El origen de los Lavaderos Públicos de Arona se remonta a finales del siglo XIX. Situado en la zona conocida como Caré, se llega a través de una vereda donde se pueden observar sus pilas y tanque circular. Esta ágora circular guarda los secretos de las mujeres que hasta ahí se acercaban a lavar y a conversar entre ellas gracias a la disposición circular de la gran pileta en cuyas piedras las mujeres daban friegas a las ropas. El agua que los alimentaba procedía de las galerías de La Vica, Madre del Medio y El Cuervo (Vilaflor).
La escasez e insalubridad del agua era notoria, por lo que infraestructuras como estas se hacían imprescindibles para la optimización de ese recurso. No obstante, no sería hasta las primeras décadas del siglo XX cuando mejorarían las condiciones y el caudal que llegaba, al estanque para los lavaderos en particular y, a la población de Arona, en general. Esta construcción está conformada por un tanque circular al que alimentan dos boquillas y cuyo brocal hace de lavadero debido a su disposición cóncava. El agua que se utilizaba para lavar en él procedía de las galerías de La Vica, Madre del Medio y El Cuervo (Vilaflor). Funcionó hasta la década de los años cincuenta del siglo XX. Asociados a esta agrupación pétrea que constituye Los Lavaderos y especialmente al depósito de agua, se localizan varias acequias y un aljibe. La preservación de Los Lavaderos se justifica por cuanto supone un bien inmueble de notable valor etnográfico, junto al ámbito espacial inmediato al mismo.

