Durante muchos años, el único símbolo religioso que había en La Zarza era un antiguo Calvario, localizado en la parte superior de este barrio y en el camino que sube al monte, el cual dio nombre a la calle de acceso. Se trata de un Calvario pequeño y sencillo, con muros blancos de mampostería, sin portalón ni decoración alguna, en los que están abiertos unos pequeños nichos, hoy vacíos, que ponen de manifiesto que en el pasado se expusieron en ellos algunas imágenes. Fue construido probablemente a finales del siglo XVIII para servir de límite y descanso al Vía Crucis de Semana Santa, tras la creación de la parroquia de San Joaquín en 1796, que tuvo su primera sede en la iglesia vieja, situada precisamente en la jurisdicción de La Zarza, pero en un paraje solitario y muy alejado de este pueblo en dirección a la costa, que está en ruinas desde comienzos del siglo XIX.
La imagen de la Virgen del Carmen, que llevaba cinco años en la localidad (desde 1907), fue donada oficialmente a este pueblo por el mencionado don Florentín Tapia el izquierdo (quien fallecería en 1920), siendo trasladada con toda solemnidad a su nuevo templo, en el que siguió venerándose con gran devoción como Patrona de la localidad. Desde entonces se celebra su festividad en la fecha establecida por la Iglesia. Como curiosidad, en 1948 y por iniciativa del mencionado maestro se celebró por primera vez con la Virgen del Carmen la procesión de “Los Faroles”, emulando a las de Sevilla, la cual enseguida arraigó entre la población. Pero en 1955 dicha procesión se traspasó a la festividad de la nueva imagen de María Auxiliadora, donada a este barrio por gestiones del mismo maestro Muñoz, que tan venerada es hoy en esta localidad.

