La Parroquia de San Fernando Rey (con imagen de Santiago a caballo) se encuentra próxima al Ayuntamiento, a la oficina de turismo y el punto de llegada para la ruta jacobea del Camino de Santiago en Tenerife, que une los templos de Santiago del Teide con Los Realejos.
El vínculo de la isla con el apóstol Santiago es muy destacado, bien por las promesas y devoción de marinos, conquistadores o religiosos, o por sucesos en los que sus actores vieron la mano milagrosa del santo. De hecho, al principio el nombre de este pueblo era Valle de Santiago, pero pasó a denominarse Santiago del Teide. La primera mención conocida del topónimo Valle de Santiago para un lugar de la isla de Tenerife se encuentra en un documento fechado en 1508. Por medio de esta data el adelantado y gobernador de la isla, Alonso Fernández de Lugo otorgaba la propiedad de ciertas tierras en este lugar a Juan Cabeza.
Cuentan los documentos que “por un accidente extraordinario”, el año 1676 arribó al litoral de esta zona un velero. En esta embarcación viajaba el obispo de Canarias, Don Bartolomé García Jiménez. Siendo el primer obispo que llegaba a este lugar. Los vecinos, tanto de Isora como de Santiago, le solicitaron la creación de una parroquia, dada la lejanía de la más cercana, Buenavista. Luego de diversas gestiones y la decisiva intervención de Don Fernando del Hoyo Solózano y Alzola, titular del Señorío de Santiago, se concedió por Real Cédula dada en Aranjuez el 10 de Mayo de 1678, la aprobación para la creación de la primera parroquia del suroeste de Tenerife, bajo la advocación de San Fernando Rey. El propio obispo firmaría el documento de fundación el 9 de septiembre del año 1679. El 30 de diciembre de ese año celebró la primera misa parroquial, don Francisco González, natural del “Puerto de la cruz”, primer párroco.
En la hornacina central del altar mayor se venera la imagen del Santísimo Cristo del Valle. En el año 1909, ante la amenaza de distribución de este lugar por la lava del volcán Chinyero, se llevó esta imagen en rogativa ante los brazos de lava, que se detuvieron. En memoria de este hecho, considerado milagroso, se repite cada año el recorrido con el Santísimo, hasta el lugar de los Baldíos. La imagen del titular de la parroquia, San Fernando y la del patrón del municipio, Santiago, se veneran también en el altar mayor.

