Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, 2014.
Esta vivienda señorial fue construida en la segunda mitad del siglo XVII y, aunque actualmente se haya convertido en hotel rural, su arquitectura se corresponde con una residencia noble de la época y define claramente el rango de señorío al disponer de eras, lagares y graneros.
El aspecto general del inmueble es el de un conglomerado de módulos y unidades constructivas adosadas, sin que parezca haber existido un programa constructivo previo. La inexistencia de un patio central constituye un elemento singular y diferenciador respecto a otras grandes haciendas de la isla. El único cuerpo de dos pisos ofrece labores de carpintería en sus huecos, con cojinetes macizos y otros mostrando antepechos de fábrica y asientos interiores de rinconera. La entrada principal está precedida de una amplia huerta, en la que se localiza el aljibe. Hacia la parte posterior, un extenso patio aparece parcialmente delimitado por las antiguas bodegas y los establos, donde se localizan dos lagares con cubierta pajiza a dos aguas, así como una era en buen estado de conservación. Señala la tradición que la Casa del Patio fue levantada en el último tercio del siglo XVII, aunque ha conocido importantes reformas posteriores.
Coincide su construcción con la creación del señorío del valle de Santiago por el rey Felipe IV en 1663, que fue concedido a Fernando del Hoyo Solórzano y Alzola, maestre de campo de los tercios de milicias provinciales, quedando segregado dicho territorio de la jurisdicción del Cabildo Insular, que se opuso con fuerza a dicho acto.



