El espacio etnográfico se encuentra en los altos de Fasnia, cerca de la balsa de Archifiras, a más de 1400 m.s.m. Desde aquí se observa con claridad el inicio del Barranco de Herques (Monumento Natural Barranco Fasnia-Güímar). Está conformado por una veta de risco, formada por las cenizas volcánicas que caen desde la nube del material volcánico que se originó durante la erupción. En la parte superior, y debido a una colada o varias coladas, se observa una veta de material más duro, que permite poder excavar en ella.
La “Mudá” fue la manifestación de la necesidad y el ingenio de los habitantes de Fasnia para aprovechar lo mejor posible su territorio. Practicada hasta los años 50, refleja la necesidad de adaptación al medio de los agricultores del pueblo para satisfacer las necesidades de sus familias. Consistía en el desplazamiento periódico desde su residencia habitual en el pueblo hasta la medianía-alta, para que una vez sembradas las papas de verano, en el mes de marzo, ascender hacia el pajero o las cuevas situadas en la parte alta del municipio. Allí la tarea principal consistía en preparar los terrenos para plantar en agosto las papas “de temprano”.
En la cumbre, durante los meses de verano, el tiempo se completaba con el pastoreo, la acumulación de leña de retama para el invierno y la fabricación de nuevos canteros para el cultivo. En este espacio etnográfico se recrea una parte de la “Mudá” y de ello se encarga la Asociación Cultural Montañeros de Uzapa en el mes de junio. En el libro ‘La Mudá, costumbre de un pueblo’, se ofrece la recopilación de testimonios de población del municipio, quienes explican cómo era la forma de vida en el medio rural de Fasnia hace cincuenta años, un periodo en el que la naturaleza y el territorio condicionan la actividad humana y las duras vivencias de generaciones anteriores, cuyo valor y esfuerzo queda salvaguardado con este espacio etnográfico y sus actividades.

