Esta parroquia se edificó a finales del siglo XVII y forma parte del patrimonio del núcleo de El Río. Fue en el año 1674 que su pueblo acordó que fuera San Bartolomé Apóstol su santo regidor, pero no se pudo contar con la imagen actual hasta llegado el año 1691 (Autor: D. Domingo de Campos).
El edificio se construyó primero como una pequeña capilla la cuál fue experimentando ampliaciones a lo largo del S. XVIII. En 1774, la fecha del 24 de agosto quedó establecida como día de la festividad de San Bartolomé, cuya imagen empezó a estar, a finales de esa década, acompañada de un Cristo y de la adorada Virgen de la O (cuya festividad se celebra el 18 de diciembre). Entre otros pequeños bienes, por estas fechas también se incluye la pila de agua bendita realizada en cantería.
Durante el S. XIX, el edificio continuó siendo reformado y ampliado. Fue entonces, cuando se construyó el campanario y el sardinel y retablo con repisa de cantería de su capilla mayor. En 1836 ya existía la espadaña de la puerta principal, dotada de la antigua campana de la incendiada ermita de La Punta de Abona, cedida por el señor obispo. Ya en el S. XX, se levantaron los nuevos cuerpos de la torre, se restauró el interior del templo y se dispuso de la campana grande. Desde 1929 se estableció como filial de la de San Juan Bautista (Villa de Arico), empezando a regir como parroquia a partir de 1944.
El caserío de El Río, habitado desde mucho antes por antiguos asentamientos, se fue constituyendo en torno a la iglesia de San Bartolomé, condicionado fundamentalmente por el aprovechamiento del agua que manaba de forma abundante y que permitía el mantenimiento de las tierras de cultivo, salvo en algunos episodios de sequía que también se sufrieron por estos parajes.
Durante los S. XIX y XX, además se llevaron a cabo numerosas infraestructuras que permitían el almacenamiento y la canalización del agua. Algunos ejemplos de ellas son las llamadas atarjeas, hechas de madera o de piedra; y un lugar de alto interés etnográfico como son los Lavaderos de El Río, labrados en piedra chasnera (original de la zona) y ubicados en los altos del pueblo (subiendo por la C/San Bartolomé, a unos 250 m), en el antiguo lugar de “Las Canales del Río”, sitio donde los vecinos se encontraban cuando iban a llenar los recipientes y llevar el agua para la casa.

