Bien de Interés Cultural, con categoría de Casco histórico, 2005.
Las construcciones más antiguas de este lugar, conocido también como El Lomo o “Lugar de Arriba”, datan de antes de la fundación de su caserío llevada a cabo, entre otros, por el capitán Juan González Gómez (años de 1590). Las anteriores chozas y casas-cuevas, naturales o excavadas, fueron las que dieron cobijo a los antiguos asentamientos de origen guanche, pertenecientes al llamado Menceyato de Abona, emplazados en este Lugar de Chasna seguramente por la presencia de fuentes de agua y prósperas tierras de cultivo.
Fue durante los años de 1600, coetáneo con el levantamiento de su primera ermita, en que el Caserío se empieza a consolidar como tal, aglutinado en torno a la misma y vertebrado por el antiguo camino de comunicación entre la costa y la cumbre, que llegaba hasta las zonas más al norte de la isla.
Fue entonces, a lo largo del s. XVII, que empezaron a surgir casas de carácter austero, de auténtica arquitectura tradicional canaria, muy condicionada por la antigua actividad agraria y ganadera del lugar. Éstas se organizaban en torno a un patio rectangular, a veces empedrado, a veces sobre aljibe, que podía adquirir un aspecto más íntimo por terminar adornado por una esplendorosa vegetación, o un aspecto más distendido por quedar totalmente abierto a la calle, en forma de callejón. En su borde, se situaban las estancias dedicadas a la cocina, dormitorios y bodegas. Cuando se trataba de casas algo más modestas, éstas se hacían en dos plantas, reservando a aquella superior para el granero, a la que se llegaba por una escalera exterior de madera que terminaba en una sencilla balconada.
Una de sus principales calles es la de Benítez de Lugo, que conduce desde la misma plaza e iglesia, hasta los antiguos lavaderos y chorro de agua pública (1964). En ella predominan las casas terreras donde sobresalen las portadas adinteladas, las cornisas y las molduras de piedra del lugar (piedra de Arico o chasnera). Las cubiertas suelen ser de teja árabe o azotea, aunque también se encuentran edificaciones de piedra seca y algunas de forma acastillada. Al finalizar ésta, se continúa con la Calle del Calvario, donde se encuentra una pequeña Ermita, de cubierta a dos aguas de teja francesa, arco de cantería en la puerta de acceso y piso de mosaico.

