El nombre que adopta este barranco tiene que ver con su carácter abrupto, al tratarse de un camino ascendente por una garganta en la montaña cada vez más estrecha y empinada, con una pendiente que alcanza en pocos kilómetros los 324 metros sobre el nivel del mar. El recorrido de este espectacular paraje, acompañado por el rumor del agua que se filtra desde las cumbres en su recorrido hacia el mar, discurre por un Espacio Natural Protegido ubicado en el municipio de Adeje, en el suroeste de Tenerife. Junto a otros barrancos y roques de la zona, el conjunto constituye la Reserva Natural Especial del Barranco del Infierno, un hermoso paisaje de naturaleza desbordante y de gran biodiversidad que alberga numerosas especies endémicas. Entre las aves destacan el aguililla, el cuervo, el cernícalo o la pardela cenicienta. Esta Reserva Natural, que también posee un importante valor arqueológico, acoge un sinfín de cuevas con interesantes grabados rupestres.
Actualmente, con el fin de preservar el entorno y no alterar el desarrollo de las especies que habitan en este maravilloso lugar, el acceso al sendero del Barranco del Infierno está restringido a 300 personas diarias, por lo que es necesario solicitar reserva previa. Este espectacular espacio natural va descubriendo al visitante impresionantes paisajes en diferentes miradores naturales a lo largo de la ruta de tres horas que culmina en una fascinante cascada de más de 200 metros de altura, una inolvidable recompensa que regala este recorrido para el que se recomienda utilizar calzado adecuado y realizarlo en días poco calurosos.

