En 1568, ante el escribano Gaspar de Xexas en San Pedro de Daute (Garachico), compareció el matrimonio formado por Alonso González y Beatriz Báez, manifestando su intención de edificar una ermita a la advocación de Santa Ana en el pueblo de Tamaimo. No fue hasta 1715 cuando se celebró la primera misa, colocando un día después la imagen de Santa Ana y posteriormente las imágenes de Nuestra Señora de La Paz y San Joaquín.
Hoy día, en torno a la iglesia de Santa Ana, de fábrica y estilo arquitectónico del siglo XX, se erige una gran plaza donde tiene lugar la vida social del pueblo, cuyas fiestas y eventos atraían a numerosas personas de los distintos barrios y municipios del oeste de la isla. La verticalidad del terreno en estas medianías de Santiago del Teide obligó a levantar la plaza sobre unos desniveles muy pronunciados, lo que llama la atención de los visitantes por los grandes muros que circundan esta plaza y su templo. El pueblo se encuentra en la loma sobre los acantilados de Los Gigantes y se ha consolidado como el núcleo administrativo y comercial del municipio, a medio camino entre la zona alta, rural y campesina, y la zona costera donde se concentra la actividad turística y de servicios que se concentra en torno a Puerto de Santiago.

