Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, 2017, dentro del Conjunto Histórico. Tras el reparto de tierras posterior a la conquista, en el año 1625, comienzan a asentarse los primeros pobladores en lo que posteriormente sería el municipio de Arona, primeras personas que fundaron la Ermita de San Antonio Abad. Según el historiador Manuel Hernández González, es la única edificación religiosa de interés histórico-artístico, dado que la primitiva ermita de San Lorenzo fue derribada en torno a 1920. Su santo es una talla de madera policromada.
El templo actual de planta basilical data de del siglo XIX y reemplazó al primitivo de menores dimensiones por su conversión desde 1796 en parroquia y por el crecimiento del vecindario. El aspecto actual es resultado de profundas reformas practicadas en el edificio original durante la siguiente centuria.
A principios del siglo XX, se le añadió la capilla aneja que rompe la simetría de la planta. La fachada es plana y muy sencilla con arcos de cantería de medio punto en el acceso principal, al igual que en una única ventana dispuesta para iluminar el coro. En el interior del templo destaca los adornos de madera con forma ochavada (que tiene ocho ángulos iguales y cuatro lados alternados también iguales) de la cubierta de la capilla mayor. Siguiendo criterios neoclasicistas, en la fachada se ocultan las cubiertas de teja. Ahí se dispone una espadaña de cantería.

