En lo alto de una colina se encuentra esta ermita, construida a principios del s. XVII y que ha mantenido su forma sencilla, con su espadaña observando el horizonte desde uno de los puntos más altos de la isla, en el pueblo más alto de Canarias.
El mirador rodea la ermita de San Roque, un coqueto edificio con una única nave y sacristía adosada, con un artesonado de inspiración mudéjar y suelo realizado en losa chasnera, piedra tradicional del sur de Tenerife. En su interior alberga la imagen de San Roque, copatrono del pueblo junto con San Agustín.
El mirador rodea esta ermita y se encuentra incluido dentro de una las rutas favoritas por los senderistas de la zona: el camino natural Anaga-Chasna, en el tramo que une Vilaflor con el municipio vecino de Arona. Este mirador es el lugar idóneo para disfrutar de las bellas panorámicas del casco histórico y del valle en el que está inmerso el municipio.


